Asamblea Provisional Autonómica de Santa Cruz

¡Arriba cruceños hagamos historia!

 

El 14 de febrero, ocurrió nueva rebelión en Santa Cruz a iniciativa y por acción de los patriotas militares y civiles; depusieron al Gobernador Tcnl. Tomás Aguilera y eligieron al Cnl. Mercado como gobernador. Pasó a las armas de la patria la guarnición de 190 infantes y 2 piezas de artillería. Al día siguiente, el 15 de febrero, ocurre la Proclamación de la Independencia de Santa Cruz presidida por el cabildo cruceño y siendo nombrado gobernador el cabildante Don Juan Manuel Arias.

Mariano Zambrana describe un movimiento realizado el 26 de enero que confunde por la fecha: “después de conocerse la grata noticia de Ayacucho, el Cnl. Mercado, Cañoto y Montero a la cabeza de un piquete armado y los vecinos patriotas entre los que se hallaban el Dr. Antonio Vicente Seoane, Antonio Suárez, Nicolás Cuéllar y José Reyes Oliva, se apoderaron de la plaza y proclamaron la independencia, nombrando como jefe militar y político al coronel Mercado”. Sanabria nombra también a José Ignacio Méndez y José Vicente Suárez.

Eran tres héroes militares de la línea warnista, un abogado de la línea altoperuanista y dos miembros del Cabildo ex-realista. Cuéllar había trabajado en los almacenes instalados por Warnes y Montero probablemente era Marceliano, quien había luchado junto a San Martín.

 Valverde relata que después del apresamiento de Aguilera en Vallegrande, “Las fuerzas libertadoras se unieron a Mercado en Cordillera, se desplazaron a Santa Cruz y contando con el apoyo de denodados patriotas cruceños proclamaron la libertad el 26 de enero de 1825”.

Este juego de fechas se repite con varios autores, sin embargo debemos deducir que si el movimiento de Chilón fue el 26 de enero y los patriotas se unieron a Mercado, obviamente el movimiento en Santa Cruz ocurrió en febrero, para luego iniciarse una nueva historia política.

 

José Luis Roca sostiene que en Vallegrande fue el 12 de febrero y evidentemente lo demuestra con el parte militar respectivo. Esto se confunde con la tradición vallegrandina, la cual es muy respetable y fue sustentada por Sanabria con los respectivos documentos. Probablemente se trata de dos movimientos coordinados en Santa Cruz y Vallegrande en enero, con poca duración y los definitivos en febrero con las respectivas proclamaciones. En aquella época esto podía suceder. Otra situación que podría deducirse, es el error o acomodo de los protagonistas, en las fechas de los partes y correspondencias.

 

Sanabria anota la siguiente relación: “Gobernaba en Vallegrande el teniente coronel Blas Menacho, el jefe realista que más se había distinguido defendiendo a Santa Cruz en el ataque de Mercado el 9 de noviembre de 1817. Hallábase en su despacho, cuando la mañana del 12 de febrero comparecieron ante él varios de los principales vecinos de la ciudad, notificándole su pronunciamiento por la Patria. El jefe realista, al tanto ya de lo ocurrido, no hizo ninguna resistencia, y el cambio se produjo sin otros altercados, quedando la gobernación encargada al patriota Marcelino de la Peña.

Dos días después, esto es el 14 de febrero, se operaba igual movimiento en Santa Cruz”. Con estos movimientos la tropa realista acantonada en Chuquisaca sigue el mismo ejemplo y Santa Cruz nuevamente contribuye a la libertad de América con hechos de histórica trascendencia. 

Durán Canelas aclara más la situación: “Aprisionado Aguilera, lo conducían a Cordillera para que lo juzgase el Coronel Mercado; mas, los veteranos soldados suyos que lo custodiaban le permitieron fugarse…”

Las distancias y protagonistas nos muestran un escenario para razonar. De manera convencional resumamos: El 26 de enero se levanta Chilón y se dirigen a Cordillera; Aguilera huye a la ciudad de Vallegrande, donde es apresado nuevamente realizándose la proclama el 12 de febrero. Los patriotas se unen a Mercado en Saipurú y marchan hacia la capital. Junto al Ejército Cruceño el 14 de febrero se levanta Santa Cruz de la Sierra y eligen a Mercado como Gobernador. Al día siguiente, el 15 de febrero se produce la Proclamación de la Independencia del territorio cruceño y el Cabildo restablece a uno de sus integrantes como Gobernador: Juan Manuel Arias, quien lo hace secundar en Cordillera, Mojos y Chiquitos.

Todo el país estaba libre. Vallegrande inicia el desenlace a la Cabeza del Cnl. Pedro José Antelo; Cordillera dio a favor porque permaneció libre desde el comienzo de la lucha y Mercado venía de allá; Mojos se pronuncia el 22 de marzo, a la cabeza de Anselmo Villegas; Chiquitos bajo el mando de Sebastián Ramos también secunda a Arias. Todos ellos habían sido hombres de confianza de Aguilera o de respeto del mismo, como el caso de Mercado que fue su aliado por algunos días durante la guerra doméstica.

Sin embargo Ramos, que había asumido las instrucciones de Arias, ante la falta de comunicación con Aguilera, por la distancia, se desespera y aplica la estrategia antigua de solicitar respaldo a la realeza instalada en Brasil, como último recurso de la monarquía Europea. “Ese planteamiento estratégico no fue ajeno al pensamiento de Olañeta y de Aguilera, de quienes Ramos se consideraba un leal y convencido seguidor”, dice Roca. Ante esta situación Videla ordena la aprehensión de Ramos y  Sucre envía un ultimátum a los portugueses.

En este tiempo, se advierte que los realistas prefieren la tendencia de la Independencia propia, antes de someterse a las tropas del Alto Perú. Esto coincidía con el pensamiento warnista de los militares, sin embargo, la corriente política apuntaba a las minas...

 

“Santa Cruz no tenía la estructura social del Alto Perú, andino; su actividad económica difería esencialmente de la actividad económica de las otras cuatro provincias y, finalmente, durante la bélica actuación había operado casi aisladamente, debido a múltiples factores, sin más vínculos con los núcleos de acción altoperuano que los lógicamente determinados por las alternativas de la guerra. Algo más: Durante un período determinado había vivido dentro de un régimen propio, bajo la jefatura y dirección de un caudillo inteligente y fuerte como Warnes, constituyendo un todo momentáneamente libre y bajo tal forma administrado. Si bien ese régimen duró apenas cerca de tres años, siendo destruido por la acción realista de Aguilera, que, como todo dirigente de la causa española, mantenía firme espíritu de adhesión hacia un principio director, que en ese caso implicaba una cohesión altoperuana, realista, es de suponer que en parte del pueblo se mantuvo, si no la idea, por lo menos el sentimiento de un exclusivismo regional, con tendencia a manifestarse en la creación de un organismo político propio (...) Empieza entonces la acción del doctor Seoane, educado en la Universidad de Chuquisaca...”, razona Sanabria.

Por ello, el Cnl. Mercado, a pesar de haber luchado durante toda la guerra de la Independencia, encabezado el movimiento del 14 de febrero y elegido gobernador, no es ratificado por el Cabildo y tampoco el Cnl. Antonio Suárez, recibió ningún cargo de poder en aquella oportunidad porque la corriente política de Seoane señalaba el camino del Alto Perú y los militares cruceños, que batallaron por la Libertad inicialmente respondieron a las Provincias Unidas del Río de la Plata, para luego, durante la “Guerra Doméstica” aceptar la alianza con Aguilera. Además, la tendencia autonomista enseñada por Warnes no podía ser sustentada debido a que sus numerosa tropas habían caído durante la lucha. Era el tiempo de los políticos y de la marginación de los héroes militares.

Juan Manuel Arias también dura poco en el cargo, pues el Mariscal Sucre estaba siendo asesorado por Casimiro Olañeta, sobrino y secretario del General realista (a quien se le había rebelado) y éste por Seoane. El Gral. Olañeta era rival político de Sucre y Arias fue puesto por el Cabildo en reemplazo del hermano de Aguilera, con quien Sucre intentaba acercamientos diplomáticos, ya que era aliado de Olañeta tío. Por tanto Sucre, a fines de febrero envía al comandante Francisco María del Valle, de las tropas de Colombia y luego, envía a José Videla como Presidente del Departamento. El Mariscal tiene el tacto primero de respetar la estructura política del país nombrando a Del Valle “Comandante en Jefe de los Departamentos Libres de Santa Cruz” y luego, en marzo, de enviar a un coronel nacido en las provincias del Río de La Plata, alistado en las tropas de Colombia. Luego, en diciembre, Simón Bolívar envía a un libertador cruceño: el General José Miguel de Velasco, como “Presidente del Departamento”.

 

El 9 de febrero se había emitido el Decreto firmado por Sucre convocando a la constitución de la nueva república altoperuana. Por su parte, el Congreso argentino, el 30 de abril emite una ley que en su artículo 4to. dice: “Aunque las cuatro provincias del Alto Perú han pertenecido siempre a este Estado, es voluntad del Congreso General Constituyente que ellas queden en plena libertad para disponer de su suerte según crean convenir mejor a sus intereses y felicidad.”

 

Las cuatro provincias altas eran: La Plata (Chuquisaca), Cochabamba, La Paz y Potosí. Sin embargo el Mariscal Sucre habría convenido con el Dr. Casimiro Olañeta convocar a cinco provincias, incluyendo a Santa Cruz.  

Para entender la influencia de Casimiro Olañeta, se debe acudir a la sentencia del Príncipe de las letras bolivianas Don Gabriel René Moreno que lo califica como “Padre de Bolivia”. Entre Seoane y Olañeta habían muchas coincidencias, aparte de haber sido doctores de Charcas, junto al vallegrandino Dr. Vicente Caballero. Ambos eran “dos caras” en la máxima potencia: Olañeta había traicionado a su tío y Seoane había traicionado a su propio padre.

Toda la atención política del momento se concentraba en el Alto Perú, donde habían llegado los vencedores de Ayacucho. Ante la situación política imperante, el Cnl. Mercado, se presta un caballo –ya que era dueño de su casa y de tierras en Cordillera pero no tenía efectivo, pues todo lo había dado a la causa de la Libertad- y se dirige a Chuquisaca para entrevistarse con Sucre. Se repite la historia de más de dos siglos y medio atrás cuando Don Ñuflo de Chaves, el valiente Capitán General de la conquista, tiene que trajinar de Asunción a Lima y viceversa en busca de respeto a su jurisdicción.

Durán Canelas asegura que el ejército colombiano tenía la arrogancia clásica de los vencedores. De este gran encuentro de libertadores sólo hay el siguiente resultado: Sucre lo elogia y le asigna un “medio sueldo”, como veterano pero, por las razones expuestas no le apoya en ningún poder adicional. Ya había enviado a Videla como “Presidente del Departamento de Santa Cruz”

 A los cuatro meses de aquella proclamación, el 6 de junio, los 23 españoles residentes en Santa Cruz prestan el “juramento de fidelidad” a la patria, prometiendo honrarla y defenderla; para lo cual firman un documento que, un siglo después, Adrián Melgar i Montaño reprodujo en “El Archivo”.

Seoane no aprovechó el movimiento de febrero para hacerse cargo de la gobernación, como lo hizo en 1810, esta vez tenía ya sus proyectos en dirección de una diputación, de acuerdo a los planes de su colega Olañeta. En abril se reúnen los políticos de la ciudad y junto al Cabildo manejado por Ignacio Méndez eligen a Seoane y su amigo Vicente Caballero como diputados, por Santa Cruz y Vallegrande.

Cordillera, Mojos y Chiquitos, tuvieron patriotas civiles y militares para defender la libertad y para proclamarla, pero teóricamente “por el hecho de que los grandes partidos de Cordillera y Chiquitos no tenían un solo hombre que pudiera ser encontrado con requisitos para la investidura de diputado...”, el vasto Departamento sólo envió a dos, dice Charles Arnade. 

 Días antes había sucedido un nuevo conflicto en Vallegrande. El 5 de abril de 1825, el Presidente del Departamento Francisco M. del Valle envía una carta  a Charcas, que reprodujo Plácido Molina Mostajo:

 “A las 8 de la noche se sublevó la tropa (…) diciendo a voces que no quieren nada de Colombia ni el que los mandase jefe dependiente de las órdenes del E. S. Libertador” Seguidamente informa que los presos se los llevan a Santa Cruz y su comandante general es Don Miguel Dávila.

 El cabildo, el 14 de abril emite un “pliego de instrucciones”. Este documento en su artículo No. 20, tiene unas “dudas”, con respecto al decreto del 9 de febrero, en su artículo. 14º que indica que “las credenciales de los diputados serán firmadas por todos los electores...” Debido a ello, el 1ero de agosto de 1825 la Asamblea “realizó su primera sesión secreta porque las credenciales de los delegados ausentes por Santa Cruz habían sido observadas y existía una acusación de que ellos habían sido electos por fraude”, pero no se adoptó ninguna resolución dice Arnade.

Durán Canelas relata que cuando llegó el comandante Ramitos de Cordillera, junto al asistente de Mercado Juan Manuel Melgar, el primero y su gente no fueron tomados en cuenta por quienes ostentaban el poder y el segundo fue enviado a la frontera con Brasil a cumplir servicios.

Ramitos y sus compañeros, contrariados y furiosos se insurreccionaron, tomando el cuartel y aprehendiendo al Tesorero del Cabildo José Reyes Oliva. Luego lo soltaron, pero tomaron los recursos del Tesoro, para escapar hacia Cordillera. Tiempo después vuelve a tomar la plaza de Santa Cruz para luego ser alcanzados por las tropas y victimados.

Los “dos caras” cruceños toman todas las previsiones políticas y el 27 de mayo envían una carta al Gral. Arenales, Jefe del Ejército de las Provincias Unidas del Río de la Plata, a través de la cual le abundan en elogios y finalmente le comunican que Santa Cruz está enviando representantes a la Asamblea de Oruro. Con ello, legalizan lo de la “quinta provincia” convocada por Sucre. Encabeza la firma José Ignacio Méndez.

 

Sanabria dice: “Seoane, altoperuanista convencido por razones intelectivas y por razones materiales, hizo vehemente acción de altoperuanismo...”

Sanabria también afirma que en tales circunstancias se encontraba la ciudad cuando fue sorprendida por la noticia de un nuevo amotinamiento en Vallegrande “El pretexto fue la falta de pago a sus soldados (...) con demostraciones de simpatía a la ya consolidada república del Plata”, la cual fue dominada y sus cabecillas traídos a Santa Cruz con castigos leves. Esto coincide con una nota que dirige Pedro José Antelo al Presidente del Departamento José Videla, en junio de 1825, la cual reprodujo José Luis Roca.

 

Este es el texto: “Para comprometer a la tropa existente en el cantón de Vallegrande tuvimos a bien, el capitán Reyes y yo, ofertar a ésta una gratificación de dinero para proclamar la independencia que se efectuó y, como era regular dar cumplimiento a esta oferta de tanta consideración, se impuso un donativo a aquel vecindario que montó la cantidad de seiscientos cincuenta pesos...”.

Mercado asistió a la Asamblea del 6 de agosto como invitado y no como diputado, se dice que derramó lágrimas de emoción, pero no sabemos si fue de alegría o de impotencia al ver que “Estos hombres eran diferentes de aquellos de la generación de 1809, quienes habían dado sus vidas por la causa que sostenían (...) Ellos eran oportunistas que habían usurpado los sitiales pertenecientes a los veteranos de la guerra de diez y seis años; estos  demagogos habían ocultado con éxito sus actuaciones de fidelidad al rey”, (Arnade ,“La Asamblea de Tránsfugas”).

Seoane, principal usurpador del sitial de Mercado, se incorporó a la asamblea el mismo 6 de agosto por la tarde, sin contribuir ni deliberar nada y su amigo Vicente Caballero, llegó recién el día 9 y lo hicieron firmar el acta.

No sabemos si fue el Cnl. Mercado quien denunció lo del fraude electoral en Santa Cruz o tal vez la gente de José María Ramos, el “Ramitos” de Cordillera o los sargentos de Vallegrande, pero lo pasaron por alto y todo ocurrió como Olañeta, Seoane y Méndez lo planearon.

Para explicar esto es preciso conocer que “Treinta de los cuarenta y ocho diputados eran graduados en la Universidad de San Francisco” y “puede suponerse que de los diez y ocho diputados no graduados es posible que unos pocos también hubieran estudiado en la Universidad...” En medio de ella, dice Arnade, estuvieron “dos caras tales como Casimiro Olañeta, Manuel María Urcullu, Angel Mariano Moscoso y José Mariano Serrano. Casi todos los otros diputados eran gente oscura que era desconocida en los anales de la guerra de la independencia y quienes probablemente estaban subordinados a los deseos de los dos caras...”

Esa era la situación política a la que fueron enfrentados los próceres de la libertad. En medio de ellos Sucre tenía que actuar con cautela.  Seoane es nombrado prefecto de Santa Cruz, pero poco tiempo confió Sucre en él y fue sustituido por el prócer cruceño José Miguel de Velasco. La fecha de Proclamación fue conservada por todos los patriotas de esa época, debido a que Velasco  comunicó al Mariscal Sucre que el 15 de febrero se recordaba el día de la independencia de Santa Cruz.

 Extractado del libro Libertadores cruceños de Nino Gandarilla G.