Aceptan diálogo con el Gobierno, pero en Sucre
Grupo Líder. Sucre
Están gasificando, por favor, no corran, salgan caminando”, gritó
por el micrófono de la Alcaldía un funcionario municipal que trataba
de evitar una avalancha. Eran las 16:23 y, sin víspera, una
cuadrilla de la Policía emergió de la Prefectura para gasificar a
más de 20.000 personas que se encontraban en la plaza 25 de Mayo.
Los efectivos reaccionaron de manera desmesurada a la intención de
una veintena de universitarios que lanzó una llanta en llamas a la
puerta de la Prefectura. Los agresores estaban siendo contenidos por
los mismos marchistas. Un grupo de hombres trataba de retirar la
llanta de la acera, cuando el contingente salió a la plaza y comenzó
a lanzar gases y perdigones sin medir las consecuencias.
Luego, elevaron los cañones y dirigieron los gases a las
inmediaciones de la Casa de la Libertad, donde se encontraba el
grueso de la población. La avalancha fue inmediata. Miles de
personas trataban de escapar y se chocaban entre sí. La esquina de
las calles Arenales y Aniceto Arce parecía un embudo en el que
confluían universitarios, niños, jóvenes, ancianos, hombres y
mujeres, tratando de huir del efecto del gas lacrimógeno. Sobre el
puesto de periódicos que se asienta en el lugar, cayeron los
primeros ciudadanos y pronto había al menos medio centenar de
personas en el piso. Hubo desmayos, personas asmáticas a las que les
costaba respirar y mendigos lisiados que tuvieron que ser cargados
por dos cuadras para salvarlos de la represión.
La movilización comenzó la madrugada de ayer. A la medianoche del
viernes comerciantes del Mercado Negro marcharon en resguardo a los
piquetes de huelga de hambre, ya que se temía un posible desalojo de
los huelguistas.
La militarización no estuvo dirigida a los piquetes, sino a los
campos petroleros del Chaco y la planta engarrafadora de Qhora Qhora.
Los ánimos estaban exaltados y la gente se volcó en una masiva
respuesta a la convocatoria del rector, Jaime Barrón, a marchar
sobre Sucre para exigir capitalidad plena. Pero fue cuando
comenzaron a quemar una llanta y a lanzar cohetes a la fachada de la
Prefectura, que los policías trasladados a Sucre desde La Paz, Oruro
y Cochabamba demostraron que no estaban listos para medir las
consecuencias de sus actos.
Las autoridades del Comité Interinstitucional no ahorraron adjetivos
para descalificar el bombardeo, mientras el senador Fernando
Rodríguez (Podemos) llegó a unos pasos de la Policía para exigir que
detuvieran la gasificación. A los efectivos no les importó su
investidura y siguieron disparando. Es más, no le hicieron caso ni a
uno de sus superiores, que les exigía detener las descargas.
Lo que se vivió después de este primer enfrentamiento entre policías
y la población sólo se puede definir con una palabra: caos. Por más
de dos horas las escaramuzas siguieron en medio de la plaza
sucrense, mientras en los hospitales recibían a hombres, mujeres y
niños intoxicados por los gases lacrimógenos.
Pasadas las 19:10, los universitarios que se enfrentaron a los
uniformados se dispersaron. A esa misma hora el presidente del
Comité Interinstitucional, Jaime Barrón, calificó el hecho como un
exceso y anunció que pedirá una explicación. El ministro de
Gobierno, Alfredo Rada, desde La Paz justificó la acción de los
uniformados.
Refriega causó más de 20 contusos e intoxicados
Luego de la gasificación en los nosocomios sólo se
registraron poco más de 20 afectados. Según el reporte del director
del hospital Santa Bárbara, Gonzalo Medina, a ese centro llegaron
nueve personas; ocho universitarios y un estudiante.
En el Seguro Universitario se presentó igual número, dos personas
mayores y los restantes fueron universitarios. En este nosocomio el
caso de mayor importancia fue el de un estudiante que tiene una
contusión severa en el abdomen, producto del impacto de una granada
de gas. A su vez, el hospital Monseñor Jesús Pérez reportó la
atención de urgencia a tres estudiantes y una señora de unos 65 años
de edad. Todos con síntomas de intoxicación por agentes químicos.
Policía aclara actuación en la gasificación
El comandante departamental de la Policía, Pablo
Caballero, señaló que los gases fueron utilizados tras el intento de
quemar la puerta de la Prefectura. Lamentó que lo ocurrido hubiera
sido propiciado por infiltrados, situación que la dirigencia
universitaria se comprometió a investigar.
Por su parte la representante departamental del Defensor del Pueblo,
Ximena Ávalos, solicitará que la máxima autoridad de esta
institución, Waldo Albarracín, pida que se realice una investigación
sobre los excesos de fuerza que ejecutó la Policía Nacional y sobre
los desmanes ocurridos en la jornada de ayer.